BOLIVIA EN LOS AÑOS 80
PARA JOSÉ MANUEL El 20 de noviembre de 2024 falleció en la ciudad de La Paz mi hijo José Manuel Barrios Pando , a la edad de 39 años, dejando un profundo dolor en sus familiares, seres queridos y amigos. Su partida me enfrenta a un vacío inmenso y a una verdad que duele: durante años no mantuve comunicación con él y no fui el padre que merecía. Hoy busco comprender lo que ocurrió, pero no encuentro explicación que justifique mi actitud. Muchas veces creemos que la forma en que entendemos la vida es la correcta y exigimos que nuestros hijos la repitan. Olvidamos que ellos nacen en otras épocas, en otras realidades, y que imponer nuestra mirada es, en muchos casos, cerrarles el camino. En más de una ocasión escuché reproches dentro de la familia sobre mi manera de ejercer el rol de padre. En su momento no quise aceptarlos, pero con el tiempo he entendido que esas observaciones contenían parte de verdad. Hoy siento pena, rabia y un remordimiento profundo. No puedo reparar mis errores con José Manuel. Solo me queda aceptar mi responsabilidad y rendirle tributo desde mi vida: recordando su nombre, reconociendo su existencia breve pero valiosa y esforzándome por ser mejor padre para los hijos que me quedan. Hace un año recibí como regalo el libro El Profeta de Kahlil Gibran . En él encontré el poema “Los hijos” , que expresa con claridad lo que hoy recién comprendo: los hijos no son propiedad de los padres; son flechas lanzadas hacia un futuro que no nos pertenece. Tal vez debí haber leído y entendido esas palabras antes. Hoy lo hago tarde, pero con la certeza de que José Manuel seguirá presente en mi memoria y en mis actos. Este es mi homenaje, sencillo y sincero, a su vida. EN MEMORIA DE MI HIJO
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