BOLIVIA EN LOS AÑOS 80

LAS ACERAS COMO MERCADO En las calles con mayor tránsito peatonal era frecuente encontrar a las cholitas sentadas junto a sus productos, generalmente pan, frutas o alimentos de consumo diario. Estas ventas al menudeo, realizadas con recursos mínimos – una caja de madera, una manta o un aguayo –, constituían una de las formas más extendidas de economía popular urbana en La Paz durante los años 80. Más allá del ingreso adicional que aportaban al hogar, estos espacios también cumplían una función social: el contacto cotidiano con compradores habituales ( “caseros” ) y con otras vendedoras creaba redes de confianza y apoyo mutuo. De esta manera, el comercio callejero se consolidó como una estrategia colectiva de subsistencia en medio de un contexto económico precario. La venta callejera fue uno de los motores silenciosos de la economía urbana en La Paz durante los años 80 . En un contexto de crisis e inflación, miles de mujeres convirtieron las aceras, plazas y esquinas en espacios de intercambio comercial donde se ofrecía ropa, alimentos y productos de primera necesidad. Más allá de su carácter informal, esta actividad generaba un flujo constante de ingresos que sostenía a las familias trabajadoras y respondía a la demanda inmediata de la población. La venta callejera no solo suplía la insuficiencia del mercado formal, sino que también configuró un sistema económico paralelo y esencial, que marcó el pulso de la vida cotidiana en la ciudad. 62

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