BOLIVIA EN LOS AÑOS 80

SÍMBOLOS DEL MOVIMIENTO MINERO En plena movilización minera, los trabajadores sostienen en sus manos un cartucho de dinamita mientras mascan hojas de coca. Dos gestos cotidianos que, unidos, condensan el espíritu de una época: la coca que da fuerza y calma el hambre, y la dinamita que expresa poder y resistencia. En ellos se cruzan el trabajo y la protesta, el cuerpo y la historia, la mina y la calle. Durante las Jornadas de Marzo de 1985, la dinamita –herramienta habitual del socavón– se convirtió en símbolo de lucha. Su estallido no buscaba destruir , sino hacerse oír: un trueno que recordaba al país que los mineros estaban presentes, defendiendo su dignidad. Pocos meses después, el Decreto Supremo 21060 marcó el cierre de las minas y la relocalización de decenas de miles de trabajadores. Con esa diáspora se dispersó también la fuerza del movimiento obrero que había marcado la historia boliviana desde 1952. Pero en estas imágenes persiste su legado: la coca y la dinamita como emblemas inseparables de una clase que, con sus manos y su coraje, hizo temblar la tierra y la memoria de un país. 20

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