BOLIVIA EN LOS AÑOS 80
DIGNIDAD AL HOMBRO El rostro curtido por el sol y el viento del altiplano guarda la memoria de generaciones. Con la herramienta al hombro, este campesino encarna la fuerza silenciosa del trabajo cotidiano: la lucha constante contra la tierra dura y el tiempo implacable. En su mirada se adivina la fortaleza de un pueblo que resiste y que, con esfuerzo y paciencia, hace brotar la vida en medio de la aridez. Cada arruga habla de jornadas enfrentando el frío, el viento y la sequedad del suelo. El ch’ullu protege del clima inclemente, mientras el poncho abriga y acompaña como una segunda piel en el trabajo diario. Esa mirada firme y serena no es solo cansancio: es también la dignidad de quien ha aprendido a sostener la vida con la fuerza de sus brazos. En el altiplano, la herramienta al hombro no es un simple objeto, sino la prolongación del cuerpo, símbolo de la resistencia cotidiana frente a un suelo áspero y exigente. 194
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