BOLIVIA EN LOS AÑOS 80
LA DUREZA DEL TRABAJO, UN DIARIO VIVIR En Cala Cala , la vida se sostiene con esfuerzo. Cuando la música se apaga, los cuerpos vuelven a doblarse sobre los surcos. No hay máquinas que alivien la carga ni herramientas modernas que reemplacen las manos. La tierra se abre solo con la fuerza del cuerpo, con los pies hundidos en el barro y el sol golpeando desde temprano. Cada jornada comienza antes del amanecer y termina cuando el frío corta la respiración. Las mujeres arando junto a los hombres, el niño envuelto en el aguayo , los animales al costado: todos laten en el mismo pulso. El trabajo no da tregua, pero en ese esfuerzo se forja también la identidad. Cada surco labrado es una promesa: la esperanza de que la semilla germine, de que la comunidad siga en pie, de que la vida, a pesar de todo, continúe. 192
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