BOLIVIA EN LOS AÑOS 80
ENTRE EL VIENTO Y LA TIERRA La vida en Cala Cala está marcada por la soledad inmensa del altiplano. Las casas de adobe se alzan silenciosas frente a un horizonte de montañas que parece no tener fin. El viento recorre las calles como único compañero cotidiano, llevando consigo ecos de música, de rezos y de combates que quedaron atrás en la fiesta. Cada día es un desafío: cuidar el ganado, trabajar la tierra seca, resistir el frío que cala los huesos. Y, sin embargo, en medio de esa dureza, también late la fuerza de una comunidad que ha sabido sobrevivir al tiempo y al olvido, sosteniéndose en la memoria y en la esperanza. 186
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