BOLIVIA EN LOS AÑOS 80

ENTRADA DE LOS MINEROS A LA CIUDAD Con los cascos en alto y la voz unida, los mineros entraron a la ciudad como un río humano que no podía ser ignorado. Venían de distintos centros de producción, atravesando el altiplano en una marcha que condensaba años de explotación, crisis y hambre. Las consignas resonaban en las calles de La Paz: “¡El hambre no espera!” . Era un grito que expresaba tanto la urgencia material –el pan de cada día– como la dignidad colectiva de quienes habían sido columna vertebral del país desde 1952 . Las fuentes discrepan sobre el número exacto: unos hablan de 5.000 , otros de 12.000 . Pero más allá de las cifras, lo esencial era la fuerza de la multitud, el gesto de los cascos levantados, la certeza de que, aunque el futuro se anunciaba incierto, la memoria de esa resistencia quedaría grabada en la historia boliviana. 16

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI2NTE=