BOLIVIA EN LOS AÑOS 80

LOS COMBATES El Tinku es un encuentro ritual de combate cuerpo a cuerpo que se vive en el norte de Potosí con la intensidad de un acto sagrado. El alcohol enciende el valor y la resistencia, empujando a hombres, mujeres y jóvenes a lanzarse al círculo de lucha. Desde niños aprenden a trenzarse en la pelea, no como un simple ejercicio de violencia, sino como un camino de formación hacia la vida adulta y la pertenencia a su comunidad. Los combatientes llevan la cabeza cubierta con la montera , casco de cuero endurecido que recuerda la huella colonial y protege como un hierro. Con puños desnudos o manos reforzadas, se golpean con destreza feroz, en un combate que recuerda al boxeo, pero con un sentido profundamente distinto. Aquí, la derrota no es humillación: es ofrenda. La sangre que cae al suelo es semilla roja que la Pachamama recibe como fertilizante, garantía de cosechas abundantes y continuidad de la vida . No combaten solo los varones. También entran las mujeres solteras – las imilla muchacha, joven o niña quechua– y los jóvenes, porque el Tinku es un ordenamiento social: para ser escuchado, para ganarse respeto, para aspirar a formar familia, hay que haber demostrado fuerza y resistencia en este rito. El Tinku es, así, más que un combate. Es encuentro, sacrificio y renovación. En cada golpe resuena la memoria de los ancestros, y en cada gota de sangre, la certeza de que la vida en el altiplano florece gracias a la entrega de sus hijos. 145

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