BOLIVIA EN LOS AÑOS 80

EL RITO DE LA ESPERA Reunidos alrededor de un muro de piedra, un grupo de jóvenes conversa y ríe mientras se pasan las hojas de coca de mano en mano. Antes de que comience el baile, el pijcheo* es casi un ritual: un momento de camaradería y preparación. La coca, masticada lentamente, no solo acompaña las largas jornadas en el campo o la mina, sino que también calma el hambre y el frío de la puna. En ese intercambio sencillo se refuerza el sentido de comunidad y pertenencia, mientras todos aguardan en silencio los acontecimientos que vendrán, el inicio de la fiesta, el estallido de la música, el comienzo del Tinku . Un poco más allá, un joven sostiene su charango con orgullo y serenidad. Bajo el brazo lleva su montera, casco festivo inspirado en los antiguos conquistadores, y en la cabeza su ch’ullu* , gorro tejido por sus propias manos. La faja ciñe su cintura, y la chaqueta acolchada, que reemplaza al poncho de lana, revela la convivencia de dos mundos: la herencia ancestral y la influencia moderna. En su figura se refleja la identidad cambiante del altiplano , donde la tradición no desaparece, sino que se transforma al compás de los nuevos tiempos esperando también el momento en que todo cobrará vida en la celebración que se aproxima. * El ”pijcheo” o acullico es el acto de masticar hojas de coca, una práctica social, ritual y medicinal. El término ”pijcheo” o acullico es una adaptación española de la palabra quechua akullikuy. * Ch’ullu (del quechua, “gorro” o “sombrero de lana”) Gorro tejido con orejeras, usado tradicionalmente en las regiones andinas para protegerse del frío. Además de su función práctica, expresa identidad cultural y pertenencia comunitaria. 122

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