BOLIVIA EN LOS AÑOS 80
EL LLAMADO DEL PUTUTU CONVOCA A LA COMUNIDAD En el bullicio de la fiesta, un hombre sopla con fuerza el phululu o phulu pututu , instrumento ancestral cuya voz profunda y grave resuena entre la multitud. Hecho de dos piezas –una calabaza o mat’i , que actúa como caja de resonancia, y una cañahueca o sugusa por donde se sopla–, el pututu es más que un instrumento: es un llamado. La unión de ambas partes, asegurada con hilos de c’aitu , esos mismos hilos de lana de colores que en tiempos antiguos daban forma a los quipus, le da al conjunto un carácter ceremonial y sagrado. * Al sonido del pututu, la gente se congrega, las miradas se alzan y la música colectiva cobra una fuerza renovada, marcando un momento clave en el encuentro. En medio de la multitud y el bullicio de la fiesta, el phululu o phulu pututu resuena con su sonido grave y ancestral. Este instrumento, de uso exclusivamente ritual, solo puede ser ejecutado por el tolqa, yerno del pasante o alférez de la celebración, quien lo interpreta como un acto de honor y responsabilidad. El tolqa lleva en la cabeza el imponente cóndor chucu, un adorno de plumas que simboliza fuerza y conexión con lo sagrado. A su lado, su esposa acompaña el momento tocando el jochana, un pequeño instrumento de percusión tocado de forma arrítmica, y único en la región por ser ejecutado exclusivamente por mujeres. Juntos, marcan uno de los instantes más simbólicos del Tinku , donde música, tradición y roles comunitarios se entrelazan en un mismo latido. * Fuente: festivalluzmilapatino.fundacionpatino.org/wp-content/uploads/2023/03/Musica-del-Norte-de-Potosi_compressed.pdf 120
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